Noticias y Eventos

Pesadillas antes de Navidad de los comercios minoristas

Noviembre 25, 2016

Calles iluminadas, villancicos, tiendas repletas de visitantes, rebosantes bolsas de la compra, niños y niñas que entregan extensas cartas de deseos a los Reyes Magos… La Navidad es sinónimo de consumo y de optimismo en la mayoría de comercios. Las cifras lo corroboran, ya que las compras crecerán un 4% este año, hasta alcanzar los 682 euros por cada español, según el Estudio de Consumo Navideño 2016 realizado por la consultora Deloitte. No obstante, todo sueño navideño tiene el riesgo de caer en el reino de las pesadillas.

En 1993 Tim Burton fantaseaba con la confrontación entre el colorido mundo de la Navidad y el lúgubre universo de Halloween. Sueño y pesadilla son dos caras de la misma moneda y la Navidad es buena prueba de ello para el comercio minorista, y es que la posibilidad de morir de éxito se eleva entre octubre y diciembre, un último trimestre en el que las ventas aumentarán un 39% respecto al resto del año, según prevé el Estudio sobre la Pérdida en el Sector Minorista en la Campaña de Navidad 2016 del analista Ernie Deyle.
Paradójicamente, esta explosión comercial, que ya se está reflejando en la afluencia de clientes en las tiendas y en el aumento de pedidos online, pone presión sobre las cadenas de distribución, tanto en la gestión de los stocks como en la política de prevención del hurto, pasando por la organización de la plantilla. Como resultado, se prevé que la pérdida desconocida aumente un 16% en Navidad en comparación con el resto del año, con la consiguiente problemática que generará en las ventas.
Concretamente, ¿cuáles son las pesadillas antes de Navidad para los comercios minoristas?
En primer lugar, que aumente el índice de hurto. En las tiendas hay más visitantes que nunca y los productos expuestos son de más valor que en otras temporadas del año y son lanzamientos recientes, así que su hurto supone mayores pérdidas. Una plantilla formada y concienciada dentro de una política global de prevención del hurto y con el apoyo de tecnología antihurto de última generación puede marcar la diferencia.
En segundo lugar, las imprecisiones de inventario. Esta siempre ha sido una espada de Damocles para los comercios: si no se tiene una idea clara del inventario disponible, ¿cómo se podrán reponer los artículos para evitar situaciones de desabastecimiento? ¿Y cómo se controlará el hurto? Que un cliente no encuentre el producto que estaba buscando no solo hará imposible esa venta, sino que perjudicará la imagen de marca del minorista, con el peligro de viralidad que existe hoy en día. Tener una radiografía en tiempo real del inventario mediante RFID es hoy más necesario que nunca si tenemos en cuenta el cada vez mayor número de pedidos que llegan a través de los canales online. Para muestra solo hace falta observar la campaña Black Friday en la que estamos inmersos.
En tercer lugar, la avalancha de procesos en las tiendas que pueden dañar las ventas. Se trata de promociones excesivas para reducir el stock, los cupones, la cancelación de las transacciones, el rechazo de tarjetas de crédito… Se prevé que este tipo de acciones crezcan un 14% en estas Navidades. La planificación y el análisis de datos mediante dispositivos como los lectores RFID resultan imprescindibles para no tomar decisiones precipitadas y perjudiciales.
Aplicando estas medidas (formación y organización de la plantilla, tecnología antihurto y RFID y análisis de datos, entre otros), los peligros de la Navidad se circunscribirán exclusivamente al mundo de las pesadillas.